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Nuestro trabajo exige tener una disciplina, eficiencia y ser polifacético, tener cualidades comerciales, creativas y técnicas. Relación directa con el cliente y otros profesionales, especialistas, industriales y proveedores, y para eso también es vital ser un buen comunicador. 

Pregunta muy frecuente por el público en general que desconoce cuál es la función real de un interiorista, confundiendo muy a menudo con la función de un decorador.

Según la asociación internacional de diseñadores de interior, el perfil del Diseñador de Interiores corresponde al de un profesional titulado, cualificado tanto técnica como artísticamente, para llevar a la realidad la transformación de espacios, tanto públicos como privados, y adaptarlos para que cumplan las funciones en donde se desarrolle cualquier actividad humana.

El diseñador de interiores es un profesional capaz de analizar, investigar y proyectar, dirigir equipos de proyectos y de ejecución de obras de diseño de interiores, así como actuar como interlocutor directo ante las administraciones públicas en el ámbito de su profesión.

Los ámbitos principales donde desarrolla su actividad son:

• Vivienda y diseño de los espacios interiores para el hábitat.

• Diseño de espacios comerciales y de ocio.

• Diseño de espacios administrativos.

• Diseño de espacios culturales, educativos y lúdicos.

• Diseño de espacios efímeros.

• Rehabilitación de viviendas.

• Paisajismo y diseño de espacios públicos.

• Gestión empresarial de actividades creativas.

• Diseño de los espacios interiores de los distintos sistemas de transporte.

• Gestión de obras, mediciones, presupuestos y prevención de riesgos en el ámbito del diseño de interiores.

• Dirección de obras en el ámbito del diseño de interiores.

• Investigación y docencia.

El Diseñador de Interiores integra todos esos condicionantes en función de su propia actividad. También suele ser conocido, según los diferentes estados miembros de la Unión Europea, como Arquitecto de Interiores.